CASCADA DEL VINO….AGUA FRIÍTA Y COLOR VINOTINTO QUE TE EMOCIONARAN…

El principal atractivo de nuestro pueblo Barbacoas es La Cascada del Vino, uno de los secretos mejor guardados del Edo. Lara y si aún no la conocen y se preguntan ¿por qué?, permítanos decirles que es una delicia observarla brotando de la imponente montaña parte del sector norte del Parque Nacional Dinira a 1.672 Mts. sobre el nivel del mar, una hermosa caída de agua de aproximadamente 90 metros de altura.

Al llegar los recibirá al pie de la Cascada un amplio campo verde ideal para las carreras de los más enérgicos chiquitines y no tan chiquitines,  es usual ver personas compartiendo un divertido juego de futbol, voleibol, frisbee, descansando sobre la grama, e inclusive acampando.

Justo bajo la Cascada está el pozo que devela su vistoso color idéntico al Vino Tinto producto de un compuesto orgánico, la antocianina y del ácido tánico derivado de las raíces de los árboles que rodean la quebrada a lo largo de su trayecto.

Te Atreves!!!

La temperatura del agua es de aproximadamente 16°C solo con meter un pie sentirás el reto que representa darse un chapuzón y nadar para energizarse en ella. Todos los que se han bañado pueden contar su anécdota de la manera más jocosa porque realmente es un desafío.

“Aquí me di el baño más helado que me he dado en mi vida a las 7am. Me quedé sin respiración, pero fue tal la renovación de células, el despertar intenso y la energía posterior, que lo repetiría mil veces” (Valentina Quintero-Guía de Valentina Quintero)

“La cascada del Vino deja una sensación ciertamente embriagadora. Que da vigor al cuerpo y al espíritu, puede decirse que, contemplarla es una manera de beberla y disfrutarla” (Juan Pablo Baig-Cascada del vino.blogspot.com)

“Mientras nadaba hacia la cascada podía sentir en mi cuerpo como me pinchaban miles de agujas producto del agua helada, por lo que intentaba nadar lo más rápido que podía a ver si calentaba los músculos. Justo debajo de la Cascada se podía sentir que el agua que caía del cielo era mucho más fría todavía y por la altura pegaba con bastante fuerza. Estaba tan, pero tan fría el agua que nunca me acostumbré a la temperatura… Nos sentamos en una de las rocas del lugar a calentarnos mientras contemplábamos la laguna, la cascada y la paz” (Honack Villanueva-honackadventures.blogspot.com)

Conocer la Cascada del Vino convoca a una experiencia sensorial y renovadora que te llena de admiración por las bellezas naturales de nuestro grandioso país, recostarse a un ladito para admirarla por largo rato permite ese exquisito contacto con la naturaleza que nos embriaga y reconforta.

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